Una cuestión mental
El golf nacional tuvo a sus dos grandes embajadores como actores importantes del Northern Trust Open, que se adjudicó Phil Mickelson. Andrés Romero compartió el grupo final y terminó 3°, a dos golpes del campeón. Y Angel Cabrera mostró un rendimiento en ascenso y finalizó en un gran nivel en el Riviera Country Club. (Nota por Roberto De Vicenzo para el diario La Nación)
-¿Qué opina de estas actuaciones, Roberto?
-Me producen gran felicidad. El país golfístico estuvo pendiente de la suerte de nuestros dos representantes. En la última vuelta, nos habíamos esperanzado con un bajón de Mickelson, pero éste supo reaccionar en el 16 y en el 17 después de una sucesión de bogeys. El único que realmente lo presionó fue Steve Stricker, que llegó a figurar puntero. Romerito es naturalmente agresivo y positivo, y asumió riesgos como para darle alcance al zurdo de San Diego. Pero pagó el precio de haberse ido afuera en el 12, en el que cometió bogey. Y aun con su rusticidad, su inseguridad y su swing desparramado, Mickelson terminó cantando victoria.
-Es muy crítico con Mickelson?
-Sí, porque es un jugador que no da garantías hasta que finalmente gana. Se lo ve tosco, sin matices. Quizá verlo pegar con perfil cambiado produzca cierta extrañeza. Evidentemente no me gusta, aunque no voy a ser necio como para negar sus pergaminos.
-Angel Cabrera experimentó una notable recuperación en los últimos 36 hoyos.
-Lo del Pato es curioso, porque pareciera que comenzara cada torneo con un compromiso de ganar que él mismo se impone y que verdaderamente no tiene. Arranca con la obligación de ser líder, y entonces su juego se bloquea. Pero cuando deja de lado estas ataduras y se suelta, exhibe un nivel fantástico. Está claro que su golf está intacto y lo refrendó una vez más el domingo pasado. Para mí, sus obstáculos pasan por una cuestión mental, porque golfísticamente está impecable; no perdió nada desde su conquista del US Open en 2007.
-Justamente el Pato se medirá mañana con Mickelson en la primera rueda del Accenture Match Play. ¿Qué podemos esperar de este duelo?
-Será muy interesante, como para seguir por TV de principio a fin. Se van a enfrentar dos grandes pegadores y la cuestión pasará por la precisión en el green. El que mejor funcione con el putter avanzará de ronda.
-En este certamen por fin se producirá el regreso de Tiger Woods tras su inactividad por lesión.
-Sí, fueron diez meses largos para el golf sin su presencia. Pero afortunadamente, con el retorno del N° 1 recuperarán la sonrisa los sponsors, el público y la mayoría de los jugadores, que esperan que el PGA Tour se normalice con su presencia. En definitiva, vuelve la Tigermanía .
-¿Por qué cree que Tiger habrá elegido este certamen para reaparecer?
-Fue una jugada muy inteligente. Es un torneo que no lo comprometerá a lo largo de 18 hoyos, como ocurre en cualquier medal play, sino en cada hoyo en particular, que es muy distinto. Me refiero a que Tiger podría hacer un desastre en un hoyo y ganar los dos siguientes sin riesgo de que pierda el rumbo en esta cita. Una cosa es jugar contra la cancha y contra 150 jugadores; otra muy diferente es enfrentarse contra uno solo, en un match mano a mano.
-Luego de tanto tiempo sin ritmo de competencia, ¿Woods dispondrá de la chance de alzar el título?
-Por supuesto, Tiger es un atleta capaz de lograr cualquier objetivo en su carrera deportiva. Ya sabe con creces lo que es triunfar en todo tipo de formatos, y si vuelve a intimidar a sus rivales como lo hacía antes de su operación recuperará sus mejores bríos. Con confianza en su potencial y sin miedo a volver a lesionarse, será otra vez imparable.


